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vie 25 sept

Mocos y tos en la vuelta al cole: qué es normal y cuándo consultar

Mocos y tos en la vuelta al cole: qué es normal y cuándo consultar

Septiembre trae mochilas nuevas, horarios y reencuentros en el patio. Y, casi sin falta, trae también los primeros mocos del curso. Muchas familias tienen la sensación de que su hijo empieza a estornudar a los pocos días de pisar el aula y no para hasta la primavera. Esa sensación tiene bastante de verdad, y la buena noticia es que en la mayoría de los casos se trata de algo normal y pasajero. En este artículo te explicamos por qué ocurre, cómo aliviar los síntomas en casa y qué señales indican que ha llegado el momento de consultar con el pediatra.

Por qué los niños se resfrían tanto al empezar el curso

El catarro o resfriado común es una infección de origen vírico que inflama la mucosa de la nariz y la garganta. Existen más de doscientos virus capaces de provocarlo, y el sistema inmunitario de los niños todavía está aprendiendo a reconocerlos. Cada nuevo virus es, para ellos, una primera vez.

A eso se suma el entorno escolar. En el aula, decenas de niños comparten espacio, juguetes y material durante horas, y los virus se transmiten con facilidad a través de las gotitas que se expulsan al toser o estornudar y de las manos. Por eso no es raro que los niños escolarizados lleguen a tener entre siete y doce catarros al año, sobre todo en los primeros cursos.

Un catarro suele durar entre siete y diez días. Aun así, es habitual que la tos, sobre todo la nocturna, se alargue hasta tres semanas sin que eso signifique que algo va mal. Con los años, a medida que el organismo va conociendo más virus, los episodios se vuelven menos frecuentes.

Mocos: lavados nasales y cómo hacerlos bien

Los mocos son la respuesta natural de la nariz para atrapar y expulsar los virus. El problema aparece cuando se acumulan y dificultan la respiración, el sueño o la alimentación, especialmente en los más pequeños, que todavía no saben sonarse.

Los lavados nasales con suero fisiológico o agua de mar son la medida más útil y segura. Ayudan a fluidificar la mucosidad y a despejar las fosas nasales. Para hacerlos bien:

  • Tumba al niño de lado o, si es mayor, pídele que incline la cabeza hacia un lado.
  • Introduce el suero por la fosa nasal que queda arriba, con suavidad y sin presionar en exceso.
  • Incorpóralo para que expulse la mucosidad o ayúdale a sonarse.
  • Repite el proceso con el otro lado.

Los formatos monodosis resultan cómodos e higiénicos. En los bebés, un aspirador nasal ayuda a retirar el moco que queda después del lavado. Lo ideal es hacer los lavados antes de las comidas y antes de dormir, que es cuando más se nota la congestión.

Hay un detalle que suele preocupar a muchas familias: el color de los mocos. Que se vuelvan espesos, amarillos o verdosos a lo largo del catarro forma parte de su evolución normal y no indica por sí solo una infección bacteriana ni la necesidad de antibióticos.

Humedecer el ambiente también puede ayudar a que el moco sea menos espeso. Sin embargo, conviene consultarlo antes en niños con asma o bronquitis, porque en ellos puede resultar contraproducente. Si quieres saber más sobre el cuidado de la nariz y otras mucosas, puedes leer nuestro artículo Labios, nariz y ojos: las mucosas olvidadas del invierno.

Tos: qué tipos hay y qué hacer (y qué no)

La tos es un mecanismo de defensa: sirve para expulsar las secreciones de las vías respiratorias. Por eso, en la mayoría de los casos no hay que eliminarla, sino hacerla más llevadera.

Conviene distinguir entre dos tipos. La tos productiva, con mocos, es la que ayuda a limpiar las vías respiratorias y no debe cortarse. La tos seca o irritativa no expulsa nada y puede llegar a interrumpir el sueño.

Algunas recomendaciones prácticas:

  • Ofrece líquidos con frecuencia para mantener al niño bien hidratado.
  • Haz lavados nasales antes de acostarlo, ya que los mocos que caen hacia la garganta empeoran la tos nocturna.
  • Un truco de siempre con respaldo: en niños mayores de un año, una cucharadita de miel antes de dormir puede suavizar la tos. Nunca se debe dar miel a bebés menores de doce meses.

Y lo que conviene evitar. Ningún medicamento cura el catarro ni acorta su duración: como mucho alivian algunos síntomas. Los jarabes anticatarrales no se recomiendan en menores de dos años, y en niños mayores deben usarse siempre con consejo profesional, sin combinar varios productos a la vez. La codeína está contraindicada en menores de doce años. Por su parte, mucolíticos y expectorantes no han demostrado beneficio en niños. La Asociación Española de Pediatría lo explica con detalle en su ficha sobre medicamentos para tratar el catarro.

Señales de alarma: cuándo acudir al pediatra

La mayoría de los catarros se curan solos con cuidados en casa. Aun así, hay señales que indican que hay que consultar con el pediatra:

  • Dificultad para respirar, respiración muy rápida o pitidos en el pecho.
  • Dolor de oídos.
  • Mucosidad espesa amarilla o verdosa que se mantiene más de diez días.
  • Decaimiento, somnolencia o irritabilidad que no mejora.
  • Fiebre en bebés menores de tres meses, o fiebre alta que dura varios días.
  • Rechazo del alimento o de los líquidos.

Ante cualquier duda, lo más prudente es consultar. Puedes ampliar esta información en la ficha de la AEP sobre el catarro o resfriado.

En Farmacia 25 te ayudamos a preparar lo necesario para esta temporada de catarros: suero fisiológico, aspiradores nasales, termómetros y el consejo que necesites para cada edad. Y si buscas más contenido pensado para los más pequeños, no te pierdas nuestro artículo sobre protección solar infantil. ¡Feliz vuelta al cole!