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lun 10 ago

Chanclas: el enemigo silencioso de tus pies este verano

Chanclas: el enemigo silencioso de tus pies este verano

Llega agosto, el calor aprieta y las chanclas se convierten en la prenda más socorrida del armario. Son baratas, ventilan el pie y se ponen en dos segundos antes de bajar a la playa o a la piscina. El problema no es tenerlas, sino lo que hacemos con ellas: llevarlas puestas toda la jornada, para ir a comprar, para pasear por el pueblo o incluso para trabajar de pie varias horas. Ahí es donde empiezan los problemas.

Qué le hace la chancla a tu forma de caminar

Una chancla se sujeta al pie con una simple tira entre el primer y el segundo dedo, sin ningún tipo de cierre en el talón. Para que no se salga en cada paso, el pie tiene que hacer "garra" con los dedos decenas de miles de veces al día. Según explican los especialistas en biomecánica de Podoactiva, este gesto no es fisiológico: multiplica la tensión sobre los dedos y la planta, acorta el paso y acaba alterando el patrón de marcha completo. Además, al no tener sujeción en el talón, la pisada se vuelve más inestable, lo que aumenta el riesgo de torceduras y esguinces de tobillo, sobre todo en superficies irregulares como adoquines, piedras o arena mojada.

La lesión estrella del verano: la fascitis plantar

Si hay una consecuencia que se repite temporada tras temporada en las consultas de podología, es la fascitis plantar. Un reportaje publicado en Última Hora recoge cómo los podólogos identifican esta inflamación de la fascia plantar como la lesión más frecuente asociada al uso prolongado de chanclas, con ese dolor característico en el talón al apoyar el pie por la mañana. Se produce por una doble vía: la "garra" constante de los dedos aumenta la tensión en la fascia, y la suela plana y sin amortiguación de la chancla no ayuda a repartir la carga, así que toda la tensión se acumula en el talón y en el arco.

No se quedan solo en el pie

Lo que empieza en la planta del pie no termina ahí. Una pisada inestable y sin soporte obliga a gemelos, isquiotibiales y musculatura paravertebral a compensar la falta de estabilidad, lo que puede desestabilizar rodillas y pelvis y derivar en molestias lumbares. Es un efecto dominó habitual en verano: primero es el talón, luego la rodilla que "cruje" al subir escaleras, y al final aparece un dolor de espalda que nadie relaciona con las chanclas que se ha puesto cada día desde junio.

¿Entonces no puedo usar chanclas nunca?

Sí puedes, y de hecho conviene tenerlas a mano: son la mejor opción para vestuarios, duchas públicas y bordes de piscina, donde protegen frente a hongos e infecciones. Los podólogos consultados por Última Hora recomiendan limitar su uso como calzado "de calle" a un máximo de 15-20 minutos, justo lo que dura un trayecto corto hasta la orilla o la ducha. El problema aparece cuando sustituyen al calzado adecuado durante toda la jornada.

Alternativas para no renunciar al verano

Para paseos largos, terrazas o jornadas de turismo, la recomendación es cambiar la chancla plana por:

  • Sandalias deportivas con correas ajustables y sujeción en el talón.
  • Zapatillas ligeras de malla transpirable, que refrescan el pie sin renunciar al soporte.
  • Modelos con plantilla ergonómica, amortiguación y refuerzo del arco plantar.

En Ortopedia25 trabajamos con plantillas a medida pensadas exactamente para este tipo de situaciones: se adaptan a la forma del pie de cada persona y pueden usarse dentro de sandalias deportivas o zapatillas de verano, aportando el soporte que la chancla plana no da. Si además ya arrastras molestias de temporadas anteriores, nuestro servicio de ortesica valora qué tipo de soporte necesita tu pie antes de que el problema se cronifique.

Cuándo pedir ayuda

Si notas dolor en el talón al levantarte por la mañana, molestias que no desaparecen tras un par de días de descanso, o si el dolor empieza a subir hacia la rodilla o la espalda, no esperes a que pase el verano para revisarlo. Una valoración a tiempo suele resolverse con cambios sencillos en el calzado y, si hace falta, una plantilla adaptada; dejarlo pasar es lo que convierte una molestia de agosto en un problema de todo el año.

Puedes consultar más contenidos sobre cuidado del pie y la pisada en nuestro apartado de novedades, donde recogemos consejos de temporada como este.